La plegaria a monseñor Romero que salvó a Cecilia - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
La plegaria a monseñor Romero que salvó a Cecilia

La plegaria a monseñor Romero que salvó a Cecilia

Por Blanca Hurtado Nederr

Se lanzó al suelo y tomó una Biblia que perteneció a su abuela. La abrió y encontró una estampita de monseñor Romero. No se consideraba su seguidor. Sin embargo, se aferró a la imagen del arzobispo y rezó la oración que tenía impresa para pedir su intercepción.

Aquella tarde del 29 de agosto de 2015, Alejandro Rivas quedó sin fuerzas. De sus labios solo salían oraciones cargadas de fe. Estaba ahí -frente a Dios- en medio de una circunstancia adversa, que científicamente era imposible resolver. Esa tarde buscaba un refugio y, acompañado de una presencia espiritual, lo encontró. Sus palabras -dotadas de fervor- hicieron lo que la ciencia ya no podía: devolverle la vida a su esposa.

30 y 31 de agosto. 1ero, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10 de septiembre de 2015, un día que quedará marcado para siempre en la vida de Cecilia Flores y en la historia de los salvadoreños, fieles devotos a monseñor Óscar Arnulfo Romero, a quien el parte médico y la Iglesia católica atribuyen el milagro de la recuperación de Cecilia.

Pasaron tres años para que, este 14 de octubre, en una ceremonia realizada en la plaza San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco concretara la canonización de monseñor Romero, acto que permitió al pueblo de El Salvador celebrar la declaración de su primer santo.

En coma

El 27 de agosto de 2015, Cecilia ingresó al Instituto Salvadoreño del Seguro Social viendo luces y con la presión alta. Tenía programada una cesárea para los primeros de septiembre, pero su grave estado de salud cambió todo. Le encontraron preeclampsia y fue necesario hacerle una cesárea de emergencia. Luis Carlos, su tercer hijo, nació el 28 de agosto. Antes había perdido cuatro embarazos.

A solo horas del nacimiento de Luis Carlos, a Cecilia le diagnosticaron síndrome de HELLP (hemólisis, enzimas hepáticas elevadas, disminución de las plaquetas). Para estabilizarla, los médicos decidieron practicarle un coma inducido. .

Las esperanzas de vida eran prácticamente nulas, por eso la pronta recuperación de Cecilia – en 12 días- sorprendió a los médicos, un acontecimiento que abrió las primeras puertas a la canonización de monseñor Romero. Así, en marzo de 2016, Cecilia y su esposo Alejandro ofrecieron su primera declaración y empezó un proceso que incluyó entrevistas, testigos y expedientes médicos para dar por hecho el milagro.

Dos años después, en marzo de 2018, el Vaticano anunció que haría santo a monseñor Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital Divina Providencia, ubicada en San Salvador.

Las fuerzas militares de la época, involucradas en su muerte, fueron responsables de los más 40 fallecidos y 200 heridos que dejó su funeral, realizado el 30 de marzo. Desde entonces, se desató una guerra civil en El salvador que permaneció por 12 años con aproximadamente 75.000 víctimas, entre ellas casi una veintena de periodistas.

Fue en 1993 cuando una Comisión de la Verdad, creada por la Organización de las Naciones Unidas, concluyó que el mayor del ejército y líder derechista Roberto D’Aubuisson ordenó el asesinato de monseñor Romero.

Una fe manifestante

Óscar Arnulfo tenía una personalidad muy particular y, de él, es mucho lo que se desconoce. Era, además, de ferviente católico un aficionado de la fotografía. Visitaba a los enfermos, a quienes regalaba monedas. Repartía la canasta básica a los más humildes, también invitaba a los indigentes al seminario y les ofrecía alimentación.

En vida, fue un fiel defensor de los derechos humanos y luchó para detener la represión.  Con el objetivo de buscar una solución a la grave situación de su país viajó a Roma para reunirse con el Papa Juan Pablo II y no lo logró.

Posteriormente, en febrero de 1980, monseñor Romero envió una carta al expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter en la que le pidió concluir con la ayuda militar a El Salvador.

“Garantice que su gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc en determinar el destino del pueblo salvadoreño”, escribió como parte de la misiva.

Al día siguiente, una bomba destruyó la radio católica YSAX. El propósito era callar a monseñor Romero, quien imploraba  -a policías y militares en su homilía dominical- terminar la violencia.

En medio de su fe, este salvadoreño nunca dejó de denunciar las injusticias cometidas en su país. Este accionar ejemplar lo llevó a ser ampliamente reconocido, incluso por el entonces Papa Juan Pablo II, quien pasó de ignorarlo a visitar su cripta en 1983 y, luego, en 1996.

Lo mismo hicieron los expresidentes Barack Obama (EEUU), Luiz Ignacio Lula Da Silva (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Luis Guillermo Solís (Costa Rica) y Otto Pérez Molina (Guatemala).

El día de la beatificación

Sin imaginar que meses más tarde le salvaría la vida, Cecilia Flores acudió junto a su familia al acto de beatificación de monseñor Romero, efectuado el 23 de mayo de 2015. Sabía que atravesaba un embarazo de alto riesgo y, aprovechó, para pedirle al hoy santo por su salud y la de su hijo.

Es como si monseñor la hubiese escuchado, porque la protegió y solo se necesitó la plegaria de Alejandro para traerla de vuelta. Aunque no era la primera vez que Cecilia enfrentaba una situación dura. De pequeña sufrió el abandono paterno, circunstancia que la unió, años después, a su actual esposo, víctima como ella de la desintegración familiar.

Frente al complicado estado de salud de Cecilia, la petición hecha por Alejandro -por allá en septiembre 2015- aceleró el largo proceso de santificación de monseñor Romero, antes declarado Siervo de Dios, beato y, finalmente, santo, tal como lo ordena la Iglesia católica.