El espejo - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
El espejo

El espejo

Por Julio César Blanco Mendoza

Su rostro es un delirio de perfección humana. Cada movimiento, gesto o mueca que hace es magistralmente bien llevado. No expresa ordinariedad. Su piel se ha formado a través de los años con mucha consistencia, parece la firme dureza del mármol y a su vez tan blanda como la goma espuma.

Sus ojos, lo maravilloso de ellos -inmensamente bellos, intensos- es que tienen  una profundidad inusual. Prácticamente en sus ojos se describe su carácter, su ternura y determinación.

La intocable silueta que muestra, ese escultural cuerpo… ella al tocarse y rozarse lentamente estremece y acciona el volcán de pasión y deseos que lleva por dentro. Podría describir ese cuerpo y su contorno aún sin luz, lo conozco totalmente, cada lunar y cada variación que ha tenido.

A través de los años la he visto mejor y aumenta mi deseo por tenerla, pero sé muy bien que está destinada para otro menos para mí, sin embargo creo cada día que su cuerpo es mas mío que de ella, me pertenece aunque ella lo desconozca y aún así haga exhibiciones más audaces cada minuto o segundo de su vida, desangrando este deseo enorme y este torrente de pasión que arde y a su vez produce cada vez más dolor.

Ella sigue actuando de la misma manera cada vez que se acerca a mí, yo sólo soy su espejo, un elemento inanimado.