Trasladarse en Venezuela entre Fuertes y Soberanos - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
Trasladarse en Venezuela entre Fuertes y Soberanos

Trasladarse en Venezuela entre Fuertes y Soberanos

Por Blanca Hurtado Nederr

Una larga cola de pasajeros espera con premura en el terminal de San Juan de los Morros, en el estado llanero de Guárico. Hay alrededor de 60 personas, quizás más. Esto indica que se requieren por lo menos dos autobuses para que el total de pasajeros pueda partir a Caracas y llegar al terminal de La Bandera.

A medida que pasan los minutos son muchos los que se suman a la tertulia antes de incorporarse a la cola. “¿Disculpen, cuánto cuesta el pasaje?”, pregunta un señor. “Sale en 10 Soberanos”, responden en coro dos pasajeras. El rostro del señor es de confusión. “Eso es 1.000.000 de los viejos, los Fuertes”, aseguran las mujeres.

 

 

Como él, también llegan otros y la pregunta es la misma. Todos hablan de la reconversión y empiezan a notar sus estragos. Para tener una idea: antes de este cambio del Cono Monetario el pasaje de San Juan a Caracas costaba 200.000 Bolívares Fuertes, hoy 2 Bolívares Soberanos, lo que se traduce en un aumento significativo que se acentúa con el déficit de efectivo que atraviesa el país.

Transcurre casi una hora para que por fin llegue la unidad de transporte. Los pasajeros se preparan y toman sus maletas. El colector se baja del bus de inmediato y ya tiene en sus manos la pila de efectivo. Sin duda, nadie más que él está preparado para cobrar el pasaje en Fuertes y Soberanos.

Entre quienes están en la cola, son poco más de 30 los que logran un puesto digno en el autobús. Mientras, otros se acercan al colector y le piden irse en el motor, en las escaleras y hasta de pie. Para ellos no hay rebajas.

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El abordaje es rápido y de inmediato el bus arranca vía a la capital venezolana. Pasan segundos para que el colector se siente -por un estrecho del motor- a sacar cuentas. “Van 12 parados”, le comenta al chofer. Rápidamente, éste lo mira como queriendo conocer su traducción numérica. “120 Soberanos, 12.000.000 de los viejos”. El chofer le regala una sonrisa.

Continúa el viaje sin ningún tipo de inconvenientes hasta su arribo al peaje de La Villa. Un funcionario del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (CPNB) pregunta al conductor hacia dónde se dirige. Éste le responde que a Caracas y el funcionario cambia -de inmediato- su rostro de ogro. “Panita, necesito que me hagas una vuelta y lleves a mi tía”. El chofer le asegura que no hay ningún problema y la sube. Única pasajera exonerada.

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Desde el pasado 20 de agosto cuando comenzó esta nueva Reconversión Monetaria para suprimir cinco ceros a la moneda, muchos precios se han duplicado y, debido al aumento del transporte -que debe ser cancelado en efectivo- se complica cada vez el traslado de los venezolanos.

En principio, mucha gente vio como un alivio la implementación del nuevo cono, ya que las entidades bancarias parecían regularizar el pago de billetes. Dos semanas después los bancos lucen colapsados de ciudadanos que pasan el día tratando de conseguir 10 Soberanos.

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Casi tres horas más tarde, justo a las 11:15 de la mañana el bus por fin hace su última parada en el terminal de La Bandera. Frente a los buses hay colas interminables de gente que espera poder subirse a uno.

Dentro del terminal el panorama es el mismo y los taxistas tratan de pelotearse a los pasajeros. Nadie solicita el servicio. Solo se ven ríos de gente camino a la estación del Metro La Bandera. Otros tantos van a pie.

No hay efectivo, ni busetas. El jueves 30 de agosto tampoco había metro.