Humedad - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
Humedad

Humedad

Por Marian Martínez Perdomo

Afuera llueve, llueve como si quisieran enfriarnos. Dentro estamos tú y yo, solos. Clavas tu mirada en mí y yo me sonrojo. Así te quedas por un rato, sin hablar, mientras mi entrepierna se humedece. Te acercas. Tanto que siento tu respiración en mi cara. Mis latidos, aunque parezca imposible, se aceleran más. El calor que emana de tu cuerpo se mezcla con el del mío. Entonces sucede lo que durante muchas noches imaginé cuando jugaba con mis dedos a poseerte. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. Como si fuese un piano cada uno de tus dedos se posan sobre mi hombro. Afuera estalla un trueno. Dentro estamos tú y yo, solos. Sigo frente a ti, quiero creer que soy la misma de hace minutos, pero no es así. Reclamo poseerte, sin embargo el poder de tu mirada me detiene. Mis ojos muestran el fuego de una chimenea que solo existe en mi interior. De mi sexo parece emanar la lluvia que cae afuera indetenible. Me torturas. No cedes. No hablas. Estás tan cerca que siento cómo bajo tu pantalón un bárbaro lucha por salir a conquistarme. No aguanto más y me pegó a tu boca. Respondes con la misma sed, esa que solo saciará nuestra saliva. Afuera estalla un rayo. Dentro estamos tú y yo, juntos.