¿Cómo soy? - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
¿Cómo soy?

¿Cómo soy?

Por Juan Zavala Díaz

¿Cómo soy? ¿Cómo somos? Dos preguntas, infinidad de explicaciones. A veces difíciles, otras no tanto. Todo varía depende el problema, la persona y, cómo no, el contexto en donde se plantee esta oración interrogativa.

Resulta ser un ejercicio interesante. No me lo propuse sólo, fue sugerido desde un ámbito profesional . Acepté desarrollarlo, aunque no sé ni cómo empezaré ni mucho menos cómo terminaré. Sólo te aseguro que no habrá orden; cada párrafo es una idea distinta a la anterior, aunque en algunos casos lleguen a relacionarse.

La mente humana es un universo lleno de ideas, pensamientos, sentimientos y razonamientos; toca volver de todas una sola para hacer de esta actividad una asignación eficaz y, lo más importante, sincera.

 

 

Comienzo.

¿Cómo soy?

Ante todo, humano. Dirán que está demás empezar por este punto, pero me parece que es el epicentro de todo. Soy humano, un tipo que ve, que siente, que piensa, que a veces ejecuta; que respira. Lo normal. O al menos así debería ser. Hay otros que nada que ver. Eso tampoco me compete.

Soy amable. Quizá más adelante se contradiga esta afirmación, pero no es mentira. Siempre, desde pequeño, he sido un tipo muy dado con la gente a la que tengo la oportunidad de conocer. Debo admitir también que esa amabilidad se ha diluido en los últimos años. No sé si será porque el corazón ya no es tan puro como el de un niño pequeño o, simplemente, un tema de edad. Pese a todo esto, siempre me caracterizo por mostrar ante los míos una buena cara incluso cuando las cosas no andan bien.

Toda la vida he sido tímido o penoso. Pueden llamarlo como quieran. ¿Razón? No me pregunten. Es algo con lo que he convivido desde chico. Pese a todo, nunca me faltó algo de valor para hacerle frente a algunas situaciones que demandaban valentía. Aunque también me arrepiento de muchas otras que no hice debido a una condición que, a pesar de que he aprendido a llevarla, la sigo manteniendo y no sé cómo sobreponerme ante ella.

Soy egoísta. Una contradicción. Como en este ejercicio lo que vale es la sinceridad, más vale buscar entre lo más profundo del corazón. Allí yace el egoísmo. Hay muchos escenarios en los que este tópico me inunda. La gran mayoría de ellos en el ámbito social. No me sorprende. Ser dado no quiere decir necesariamente que en todo momento me interese el bienestar de los demás. Casi nunca es así, la verdad. Ni familia, ni amigos, ni extraños. Toda la vida he pensado en mí mismo, en lo que puede generar un reconforte sólo para mí, donde nada ni nadie interviene o forma parte de ese sentir. Si explico con detalles algunos ejemplos, amanecemos. Pero es así. Múltiples caminos me han llevado a esto. No falta algún escurridizo/a que se percate. Hasta donde mi memoria da, no me altera tampoco. ¿Tiene culpa de algunos de mis fracasos personales? Podría ser.

En ocasiones, tiendo a ser un poco (bastante) despistado. Un defecto terrible que puede resultar cómico para el que me conoce pero que siempre me complica en determinadas situaciones. El error radica en que para algunas cosas no suelo tener cabeza. ¿Distracción, quizá? No sé. Es algo que, estoy seguro, evita que el avance sea mayor a nivel individual. Erradicar el despiste puede ser de ayuda y enriquecer la capacidad mental. Tengo que seguir trabajando en eso.

Siempre, y pese a que mi historial diga lo contrario, he pensado que soy una persona débil . No lo digo tanto por el contexto físico (aunque tenga parte), sino más bien como mental. La susceptibilidad va de la mano con ello y toda la vida me ha bloqueado y causado pérdidas, apresuramientos y dolores de cabeza.

Y así como soy todas esas cosas que he comentado en éstos párrafos, también puedo agregar que soy una persona tranquila , pese a todos los defectos. Ser simple ha sido una bandera que he llevado desde mi nacimiento. Ojo, con simple me refiero a sencillez, no por ser poco original. También me considero un tipo solitario, que camina sin otra sombra de mi lado. La mayoría de las veces siento que estoy rodeado de mucha gente, pero el vacío permanece. Es algo con lo que vivo cada día y no se aleja con facilidad, pero peleo con lo que puedo. Reservado , un poco rencoroso (aunque no tanto), muy orgulloso, flojo y disciplinado , son también algunas de las características de mi alocada forma de ser. Es increíble todo lo que puede caber en un alma, un corazón y un cerebro, ¿verdad?

En fin. Todo ha sido parte de un test de conocimiento personal. Y aunque no creo que me conozca por completo, sí puedo asegurar que este tipo de ejercicios y métodos contribuyen. Siempre he reflejado la escritura como una estrategia no tanto para aprender a redactar bien, sino para desahogarse y llevar la mente a su máxima expresión. Ya sin más, toca seguir trabajando y buscar el momento clave para dominar y ejecutar ese pase entre líneas que tira vida.