Si te digo latino - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
Si te digo latino

Si te digo latino

Más allá de las consideraciones geográficas, políticas, ideológicas o incluso raciales, yo diría que ser latino es un sentir y por eso se me antoja tan escurridizo, tan difícil de atrapar.

Por Iris Martínez

Quienes hemos nacido y crecido cerca del Caribe mar y al sur del continente americano tempranamente hemos escuchado hablar de lo latino y hasta podemos asumirnos como latinos, pero casi nunca nos paramos a preguntarnos qué es eso, o con qué se come eso.

¿Qué es lo latino, en qué consiste la latinidad? ¿Es un concepto que abarca una región o unos países? ¿Es una categoría racial? ¿Es una entidad política? ¿Una noción cultural?

Es difícil responder porque generalmente desconocemos las categorías que se nos aplican, sobre todo si estas categorías surgen en contextos académicos al calor de reflexiones y debates acerca de nuestro origen. Lo que no podemos desconocer es que los seres humanos necesitamos nombrar y nombrarnos; necesitamos saber quiénes somos.

Nombrar es una forma de poseer, es una manera de apropiarnos de eso que nombramos, el lenguaje nos constituye por eso son tan importantes las definiciones. En los albores de nuestra historia como pueblos libres, nuestros pensadores nos entregaron sus reflexiones y en ellas su visión acerca de este pueblo nuevo surgido tras una violenta conquista y una valerosa resistencia.

Martí, el prócer cubano, hablaba de una América nuestra para diferenciarla de norte América y para destacar ese carácter único, peculiar de nuestros pueblos que se alimenta de lo diverso y por eso no excluye. En Nuestra América Martí expresa la necesidad de recuperarnos de la devastadora conquista española para construir una América que sea finalmente nuestra. Ya no somos lo que éramos, otros ingredientes se han sumado y de todo eso debe nacer algo que sea finalmente nuestro, algo con lo cual nos sintamos identificados. Creo que los latinos somos esa América nuestra, esa América nueva de la que hablaba Martí.

Más allá de las consideraciones geográficas, políticas, ideológicas o incluso raciales, yo diría que ser latino es un sentir y por eso se me antoja tan escurridizo, tan difícil de atrapar; y es que escribir de un sentir parece fácil pero no lo es, porque el lenguaje de los sentimientos requiere traducción y ya sabemos que las traducciones son versiones y habrá tantas versiones como traductores haya.

No obstante, parece bastante claro que los latinos somos una comunidad y digo comunidad porque lo que une y nos caracteriza es el hecho de tener en común o compartir ciertos valores y ciertos rasgos culturales.

Valores como la solidaridad y la valentía son comunes en nuestros pueblos, los latinos nos paramos de frente, ser desafiantes ese es nuestro sino. No en vano este lado del mundo ha sido el territorio de la utopía, el lugar de los sueños y de los proyectos, el lugar de lo nuevo. En este punto es inevitable Bolívar, me pregunto, dónde más iba a surgir ese genio.

Los latinos también compartimos ciertos rasgos culturales como la música y el baile. Desde mi infancia recuerdo que la música y el baile eran parte de mí y no me ocupaba mucho por saber cómo habían llegado allí, yo sólo sé que dependiendo del ritmo yo tarareaba aquellas melodías latinas y mis pies adquirían una inusitada y rítmica autonomía difícil de controlar. Si me dices latino pienso en la música, en la salsa específicamente. Vivo mi latinidad a través de la salsa, allí me encuentro con los latinos, allí siento que nos reconocemos y da lo mismo si estás en Santiago de Cuba, Panamá, Nueva York, Caracas, Salvador de Bahía, Cali o Guayaquil, si suena la salsa sentiré que estoy con los míos y ¡bailaremos!