“El Pistolero”, un goleador y mordedor en la cancha - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
“El Pistolero”, un goleador y mordedor en la cancha

“El Pistolero”, un goleador y mordedor en la cancha

Por Joel Gorozabel

Le dicen el pistolero, y es que realmente es como el dicho; “donde pone el ojo, pone la bala”, en este caso los balones, siendo su destino final las piolas de los arcos rivales. Actualmente es uno de los mejores “9” del fútbol mundial. Es uruguayo, actual máximo goleador de su Selección. Y si con todas esas pistas no sabes de quién hablo, pues te lo revelo: es Luis Suárez.

En este momento juega con el FC Barcelona, donde ya ganó todo lo que se puede ganar en el club español: Liga, Copa del Rey, Súper Copa de España, Liga de Campeones, Súper Copa de Europa y Mundial de Clubes. En Holanda, con el Ajax, también ganó Liga, Copa y Súper Copa, mientras que en Inglaterra ganó la Copa de la Liga con el Liverpool, rozando la Premier League. En su palmarés a nivel de clubes también figura un Torneo Clausura y un Campeonato Uruguayo con el Nacional de Montevideo. Como lo ven, “Lucho” es un ganador, siempre está celebrando un título.

Niñez y juventud no tan buena

Su familia era pobre, y a temprana edad tuvo que salir a buscar dinero para poder llevar el pan a la casa, tras el divorcio de sus padres. En la calle ganaba algo de dinero, pero también aprendió vicios, que no eran buenos para su temprana carrera futbolística.

Su novia, Sofía Balbi, con quien posteriormente se casó y tuvo hijos, y entrenador lo hicieron centrarse en su vida, en estudios y carrera, y así Luis hizo la promesa de enderezar su algo descarrilada vida, aunque los estudios terminaron abandonados por el balompié. Estas situaciones más tarde le traerían problemas de conducta. Además de esto, su novia, de clase económica más “pudiente”, se mudó para Europa, y no la vería otra vez hasta fichar con el Groningen holandés.

Mientras, en Uruguay, a los hermanos Suárez les tocaba cargar con la familia, y poco a poco todos fueron trabajando.

Si bien, “Lucho” lamenta lo que fue su niñez y adolescencia, no se arrepiente de lo que vivió. Suárez comentó a la radio española Onda Cero que “también sé que si yo no me hubiera criado así no hubiera podido salir adelante y no hubiese sabido que para tener algo mío propio tenía que ganármelo. Caminar solo con ocho o nueve años para ir a entrenar, quedarme dos o tres días en casa de un amigo sin mis hermanos ni mi familia para ir a jugar un partido, irme a Argentina en una furgoneta y hacer 25-26 horas para hacer un torneo con 12 años… eso tenía que soportarlo porque económicamente no podía pagarlo. Pero son cosas que hice desde chico y de las que no me arrepiento para nada porque hoy en día las valoro”. Suárez está claro que todo ha sucedido a su momento, y la vida lo premió con una buena vida, gracias a su notable esfuerzo por sobresalir en el fútbol.

A esta declaración le agregó que estaba muy agradecido a su primer club profesional Nacional, pues se encargaron de dotarlo de indumentaria para practicar fútbol y para su vida fuera de las canchas, sabiendo la situación por la que atravesaba la familia.

Problemas de conducta

Luis Suárez hizo muchos goles con su primer club europeo, lo que hizo que el Ajax de Ámsterdam lo fichara. En el equipo capitalino también no paró con su recital de goles, pero la parte “oscura” de su personalidad salió a flote. En 2010 mordió en el cuello a Otman Bakkal del PSV, llevándolo a ser sancionado siete partidos.

En el Liverpool inglés también sucedió lo mismo. “Lucho” mordió en el brazo a Branislav Ivanovic del Chelsea durante un partido. En esta ocasión la sanción fue de 10 partidos sin jugar, más una indemnización a Ivanovic.

Tras las agresiones se le sugirió tratamiento con psicólogos, pero éste siempre se negaba.

Su último caso de este tipo fue en plena Copa del Mundo 2014, cuando mordió al italiano Giorgio Chiellini. Suárez fue sancionado con cuatro meses de suspensión, más nueve partidos con la selección uruguaya. Todo esto sucedió en pleno traspaso a club actual, el FC Barcelona, con quien tardó en debutar debido a la pena.

Foto cortesía americatv.com.pe

“¿Pensar que la había liado? Después que lo hice yo me di cuenta en seguida. Hacemos el gol a los pocos minutos, el gol de Godín y yo no lo festejo tanto como festejaría porque yo ya estaba pensando en el después. Nos clasificamos, todos celebrando. Entro al vestuario y lo primero que hago fue hablar con mi mujer que estaba ahí con los nenes. Y me preguntó qué había hecho y obviamente yo desde el principio no quería aceptar la realidad, negándolo, llorando, todo. En el vestuario había era felicidad pero también otra cosa, todo por lo que se veía venir. Y bueno, la verdad que fue un momento muy, muy dolorido para mí, para el grupo”, confesó este año “El Pistolero” para The Players Tribune.

Suárez pensó que su traspaso al FC Barcelona se cancelaría, pero le dieron el espaldarazo, cumplió su sanción y luego regresó por todo lo alto.

La Celeste

Jugar para la Selección de tu país siempre hará exigirte al máximo, y así lo demuestra “El Pistolero”, quien ha marcado 51 goles con la camiseta celeste. Rusia 2018 será la tercera participación de Suárez en Copas del Mundo, a donde llegará con sed de revancha personal, por su forma de despedirse de Brasil 2014, expulsado por el mordisco a Chiellini.

Jugando con la Celeste, “Lucho” ya sabe lo que es ser campeón, pues con la mayor ganó la Copa América 2011. En Sudáfrica 2010 lograron el cuarto lugar en el Mundial, algo que quiere mejorar junto a sus compañeros en la edición de este año, a donde arriba mucho más maduro y siendo uno de los jugadores insignia de la Selección uruguaya. Con él toda Uruguay sueña en el Tricampeonato.

Aficionados al buen fútbol, y los goles, preparen la garganta, pues más de una vez se cantarán goles de “vampirín”, disculpen, de “El Pistolero” Luis Suárez. “Vampirín” le decían a Suárez en su época de mordedor.

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