Guacamayas invitan a viajar por la otra Caracas - Seis Grados - Experiencias que nos conectan
Guacamayas invitan a viajar por la otra Caracas

Guacamayas invitan a viajar por la otra Caracas

Una vez cumplida la visita vuelven a alzar su vuelo libre, ese que es intrínseco a su propia existencia

Por Blanca Hurtado Nederr

Son las seis de la mañana en Los Chaguaramos, Caracas. Un canto invita a detener la marcha de quienes transitan por los alrededores de la plaza Las Tres Gracias. El cielo luce despejado, pero en esta oportunidad deja de verse alto, infinito, inalcanzable. La visita de los cientos de guacamayas que se posan libres cada mañana hacen de éste, otro lugar. Así el cielo que hasta hace unos minutos lucía con su habitual azul, empieza a llenarse de colores, colores que pueden llegar a pintarle el día a quienes cargados de tanta cotidianidad se han perdido esta maravilla.

Los minutos pasan y pareciera como si estas aves, caídas desde lo más alto, se esforzaran por mostrarse más hermosas que nunca: hacen siluetas en el cielo, suben, bajan, emiten un trinar cada vez más relajante y tranquilizador, empiezan a sentirse cercanas. Ellas parecen felices y terminan por contagiar toda esa energía a quienes se levantan cada mañana a regalarle lo mejor de sí mismos a la ciudad capital.

El espectáculo termina y muchas guacamayas se dirigen a la Universidad Central de Venezuela (UCV). El canto -que hasta hace minutos podía oírse en Las Tres Gracias- es ahora mayor, puesto que han llegado a su lugar favorito para anidar. Las palmas de los chaguaramos son sus preferidas y aún en medio de la dejadez que puede observarse en la UCV, estos árboles siguen sirviendo de refugio a muchas especies y siguen dándole una vista inigualable a la Ciudad Universitaria de Caracas.

La tarde comienza a caer en zonas caraqueñas como Bello Monte, Santa Mónica, Los Chaguaramos, El Cafetal, Los Palos Grandes, Chuao, Las Mercedes, el Paseo Los Próceres, Plaza Venezuela y Sabana Grande. Ahora son las seis y estas aves salen a hacer su acostumbrado viaje. La ruta es la misma cada día. Y muchas de ellas son esperadas en cientos de balcones donde reciben alimentos.

Una vez cumplida la visita vuelven a alzar su vuelo libre, ese que es intrínseco a su propia existencia. Y aunque la libertad de estas aves ha sido respetada, existen denuncias de hogares caraqueños que las mantienen en cautiverio, incluso de osados que se dedican a su tráfico ilegal.

La ruta que a diario cumplen estas guacamayas ha tomado auge en los últimos años y muchos se han dedicado a dar a conocer esta maravilla que es capaz de regalar la otra Caracas, esa que en medio de tanto bullicio también grita un poco de calma, de sensatez.

Algunas capitales del mundo cuentan con aves que suelen ser admiradas por propios y visitantes, pero Caracas tiene la particularidad de albergar 15 especies de psitácidos (familias de aves que incluyen loros, pericos, guamacayas y cotorras) y eso la convierte en la única capital con ese atractivo.

En el caso de las guacamayas de azul y amarillo -que son las más avistadas en Caracas- fueron introducidas en la ciudad hace más de 40 años, las mismas han permanecido y se convierten en un respiro. Sirven, además, para quienes en medio de tantas demandas aprenden la importancia de reconciliarse con la Madre Naturaleza y con su propia ciudad. Sin duda, un viaje que todos los días se vuelve más que necesario.